La duda, el estrés, los nervios, la pasión, las ideas, el vientre, la mente y el corazón, esta vez, se unieron con fuerza.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Ganas de ti.

Todo esta oscuro. Camino por las estrechas aceras de esta calle. Me siento en una de ellas. Miro ahacia abajo y me concentro en el sonido que hace cada una de mis lagrimas cuando se deshace en el suelo.


Es algo que provoca un miedo interno. Esa corriente que te recorre por dentro. Cuando piensas en que puedes perderlo. En que te has llevado lo mas díficil.

Me levanto. Siguo caminando y veo un brillo a lo lejos. Una luz que me hace sonreir. Recuerdo ese brillo. El brillo de tus ojos verdes. Esos ojos que te hacen ver un mundo en ellos. Esos ojos que se quedaron grabados en mi mente.

Tu mano empieza rozando la mía. Empiezo a sentir el calor. Tu mano continúa por mi brazo hasta llegar a mi cuello. Empiezas a acariciar mi cara...otra luz. Tu sonrisa. Eso me atrae más hacia ti...Nuestro labios se rozan. Nos besamos. Mi corazón late cada vez más deprisa. Se oye tu respiración acelerada...pongo una mano en tu pecho... siento tu corazón latir. Me abrazas y siento como si me metiera dentro de ti. Siento tu calor. Me miras, te miro...eso hace que caiga con una lagrima de alegría sobre tu hombro. Te abrazo fuerte. Más fuerte aún. Sigues acariciandome, esta vez, tu mano se encuentra bajo mi camiseta...Frío en tus manos que al poco tiempo desaparece. Tus suaves labios besan mi cuello. Hazme sentir. Y más fuerte. Mucho más. Cierro los ojos, apoyo mi oreja en tu pecho y escucho cada latido de tu corazón. El corazón que enamoró al mío. Silencio.

Silencio, y un te quiero, fue lo único que lo rompió.

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