Un día cualquiera. En el que tienes ganas de dar una vuelta. En el que tienes ganas de sentirte libre. En el que sales a la calle sin rumbo alguno. Y llegas a un campo, y sin querer, sonries. Unas cosquillas recorren tu estómago...Quieres correr. Y en menos de un segundo ya estas corriendo por el extenso terreno de hierba, sintiendo el aire en tu cara. Y no paras de sonreir. Te dejas caer al suelo, y sueltas un suspiro de felicidad. Libertad. Te sientes bien. Ojala fuera todo siempre así. Miras el cielo. Es más azul del que habías visto esta mañana.
Será que tu felicidad a tocado el cielo.
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